El anciano miro nuevamente aquel sitio : junto a la llave de cobre - un verdadero vejestorio del siglo pasado- que digo del siglo pasado: del milenio pasado! . El siempre se había resistido a poner esos sistemas de humedad precisa controlados por estática, sin cañerías ni nada y que todos usaban hace decenios, no, a él no le venían con esas cosas. Una pileta en el patio con su buena manguera y un surtidor de agua para el jardín.
Ya nadie le llevaba la contra : dejen lo, decían, el abuelo esta viejo.
Pero esta vez el no pudo dejar de pensar en la expresión que pondrían quienes miraran este rincón de su jardín: jeje, su sobrino sacerdote, el nieto medico jajaja que daría por verles la cara. Ahí estaba, el pequeño tótem mapuche: el tronco de canelo con sus siete escalones, representando los siete estados de conciencia según el la tradición de su gente, tal como lo vio de niño en Nueva Imperial, antes de la década del 20 claro, cuando aun vivían mapuches en esas tierras : aquel mundo que termino cuando vinieron los japoneses lo molieron todo y se llevaron sus olores y sabores en grandes buques, todo hecho aserrín para dejar un mega complejo turístico sobre la tierra muerta.
Junto al rehue, aquellas comidas de su infancia: cazuela de cordero, una cabeza de oveja asada a las brasas, charquicán, porotos con cuero de cerdo, y de haber encontrado un cordero vivo, el mismo habría hecho un apol y su buen niachi JAJAJA
Si, estaba contento ...
Encendió una hoguera y sonó el cultrun añorando los tiempos de su niñez, tun tun, tun tun con su golpe repetitivo y monótono ... tun tun, tun tun ... casi podía sentir el olor de aquella vega y sus quilantales, con esto le vino el canto del huio y el sonido del viento en la selva húmeda.
Entonces se emociono y comenzó a hablarle en voz alta a sus viejos, a sus abuelos: esos viejos duros, secos y pocas palabras, casi podía verlos mirándolo con reproche :
Como permitiste toda esta estupidez !
Es que ustedes no saben como están las cosas hoy -les respondió-, ahora todos me miran como si yo estuviera loco.
Entonces se escucho clara la voz del viejo lonco Catrilef el mismo que de niño le daba catuto.
-Acaso crees que para nosotros fue fácil?
-Lo que pasa es que tu te dejaste vencer, dejaste de luchar!. La mirada y su expresión se sentía como un mazazo.
-El viejo bajo aun mas, si se puede, los hombros y con congoja le respondió : Aquí todo ha cambiado, imaginen que estamos en el año 2045 eso puede resultar les difícil de comprender.
Esto pareció enfurecerles mas aun :
Tu insignificante, piensas que los números que ustedes, en su soberbia, le ponen al tiempo significan realmente algo ?:
Para nosotros -continuo- el tiempo se mide en vidas, tu miserable vida es menos que un día nuestro, y es peor ? dijo ya con decepción, y esto le dolió mucho mas al viejo - tu no has hecho nada para que tu vida valga la pena, pasara como aquellos días que luego no puedes recordar pues nada habrá en ellos que merezca un recuerdo.
Unos momentos después, quizá horas, El viejo se quedo nuevamente mirando la hoguera tum tum, tum tum
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